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Descargar PDF El Cagada: Y otros cuentos

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El Cagada: y otros cuentos by Gabriel Sacasas, Paperback | Barnes & Noble®

Los dos habíamos empezado a ser solo amigos. Hubo un momento en el que yo dije que tenía que ir al baño. Una vez allí, hice caca y me quité el tampón. Todo iba bien hasta que, cómo no, la cisterna no funcionaba.

Cagarse encima es la pesadilla definitiva de cualquiera.

Usé una como guante para eliminar las pruebas y las eché en la otra. Después salí del baño sutilmente con dicha bolsa, me inventé una excusa sobre que tenía otra fiesta y me fui con dignidad y con la caca en la mano". Mi novio sintió algo e insistió en que notaba las vibraciones en lo profundo de Preocupado por la profundidad a la que había llegado, me llevó al baño y lo sacó con fuerza.

Había caca por todas partes. Y de lo forzada que había sido la expulsión de la molesta bala, yo estaba demasiado dolorida como para limpiarla.


  1. Video trailer.
  2. Obituarios de un no-país: Venezuela es un luto en gerundio.
  3. Ilustraciones.

Todo iba bien cuando nos fuimos a dormir, pero me desperté en mitad de la noche con un dolor de tripa terrible. Fui al baño y, cuando volví, mi marido y yo notamos un olor horrible. En la cama de mi suegra. Fue humillante". Por la mañana temprano, se levantó y, tras diez minutos, salí y le vi sentado en la mesa de la cocina. Estaba esperando a que mi compañera de piso saliera del baño. Pasaron cinco minutos y me preguntó si podía llamar a la puerta y decirle que saliera. Ella tiene SII síndrome del intestino irritable y es su piso y su baño, así que le dije que ella podía tardar lo que le diera la gana.

Y él se quedó en la puerta del baño esperando a que saliera. Cuando salió, él se metió corriendo y estuvo ahí como unos 30 minutos. Después de un rato, oí la ducha abrirse y cerrarse. Finalmente, salió y descubrí que se había estado aguantando la caca todo el tiempo y que se había hecho un poco en los pantalones mientras esperaba. Cuando entró en el baño no quedaba papel.

Después de eso, ducharme no me pareció una buena idea durante semanas. Todo iba bien hasta que me animó a probar uno de los tacos que hizo su amigo nunca los había probado. Estaban muy ricos, así que me tomé unos cuantos. En esa casa todos los habitantes cagaban dentro de bolsas en la azotea y al terminar, simplemente, lanzaban la bolsa hacia alguna construcción contigua. Con esta introducción lo que quiero decir es que cagar en una bolsa es un recurso que muchos hemos utilizado ante una urgencia. Yo nunca he cagado dentro de una bolsa. Bueno, déjame empezar con mi historia.

Fue una vez que tanto yo como mi pareja comimos algo que no cayó muy mal. Al llegar a casa —y siendo todo un caballero— la dejé entrar a ella antes al baño.

Agarré una y la puse dentro del cubo de la basura era una bolsa de supermercado, concretamente y empecé a cagar en la cocina. Totalmente fuera. No tenía noción de para dónde disparaba mi ano hasta ese día. Ensucié todo el cubo de basura, mi ropa interior, el suelo No, la basura me intimidó. Traté de hacerlo con cierta distancia, como en una letrina. Lo limpié con mucho papel de cocina y llevando unas bolsas en las manos a modo de guantes.

Ella no lo vio pero se lo conté. De hecho cuando ella salió del baño entré yo con el cubo previamente le pedí que se metiera en el dormitorio y lo lavé en la bañera. Dios, siempre es duro lidiar con heces.

Me compré una hamburguesa en un puesto en la calle que no se podía considerar ni quiosco y el güey —bromeando— me dijo que comprara papel de baño, no le hice caso. Así que: diarrea encima.

A SIMPLE VISTA

Es imposible no hacerlo. Esto no lo sabe casi nadie, no sé por qué te lo cuento. Pues yo creo que como lo haría todo el mundo que no tiene el hotel cerca. Luego tiré los pantalones a la basura. Recuerdo que le preguntaba a mi amiga "se nota mucho? Pregunta tonta, porque eran dos palmos de mierda en un pantalón blanco. Antes de cagarme ya era evidente que estaba drogado, no traía camiseta y no me había bañado en días. Pero la verdad es que tampoco había mucha gente.

Supongo que apestaba pero estaba tan puesto que no me importó, generalmente no habría podido vivir con esa vergüenza. VICE: Cuéntame tu historia, por favor. Juan: Ahí va. La edad no la recuerdo muy bien, tendría entre 18 y 21 años. Conocíamos a la familia, muy buen rollo, una boda típica y normal y un gran lugar para la primera gran borrachera con la familia.

Pero la cosa se me fue de las manos.


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  • Después del aperitivo, de cenar y con las primeras copas ya vi que me había pasado de la raya. Estaba muy borracho. Yo de por sí soy tímido y estaba en medio de la fiesta con la corbata en la cabeza y liderando las congas. Ni me pegaba ni me pega.

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    Aquello no podía ir bien. En un momento bajé al baño, a Dios gracias vacío, para mear. Me puse a ello en uno de esos baños de pie. Pues bien, fueron uno, dos, tres y de repente Noto que me acabo de cagar encima.

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